Cuando era un niño, solía sentarme al pie del pequeño librero que tenía mi padre. Este estaba repleto de una enorme enciclopedia Salve y otra Oceano. Me encantaba sacar cada uno de los tomos, abrirlos, acariciar las paginas lisas y respirar el olor de antigüedad, humedad y polvo entre mezclados. Recuerdo que gustaba de ver las imágenes que venían al lado de su respectiva definición. El concepto de "príncipe", "emperatriz", "Jesucristo", "guerra", "oro", "planeta", "espacio", "tierra", "sueño", "placer", un sin fin de palabras que gracias a esos libros conocí.
Hoy sigo disfrutando de la lectura. Amo los libros de ciencias, cultura, literatura. Amo las novelas, con los tantos matices que cada escritor da a sus creaciones. Los géneros, que no todos me agradan, nos ofrecen una inmensidad de ideas que nos permiten enriquecer nuestro saber, sentir y vivir cosas que tal vez nunca tengamos la oportunidad de probar por muchas situaciones de la vida misma.
Éste blog lo inicio con un pequeño, muy pequeño fragmento que regala una idea básica del porqué escribo. Mi objetivo es permitir, a quien así le agrade, el acceso a mi mundo de historias. Obras que me han acompañaron en muchos momentos y a las cuales quiero darles vida y derecho de ser descubiertas. Soy un aprendiz de escritor, tal vez ni siquiera llegue a eso, pero no importa pues la crítica inspira y revive los deseos.
Hoy empieza esta travesía. Hoy escribo para quien me visite. Éste aderezo de letras comienza hoy.